martes, 8 de octubre de 2013

Lo único que recuerdo de esa noche es que mientras tú decidías irte yo sólo podía pensar en lo bello y noble que eras para mí.

lunes, 7 de octubre de 2013

Siempre te he dicho que el Cielo es un lugar en la Tierra contigo.

Algún día seremos felices.


Todo lo que quiero en este mundo es ser una princesa.
Pero no una princesa  fantasiosa de Disney ni una imbécil cursi y malcriada sin sentimientos... Quiero ser una princesa posible y real.
Quiero ser una buena princesa, feliz y buena.
Que reúna todos los valores que una princesa y una dama deban tener. Pero no una princesa cualquiera. Tu princesa.

Puede ser que nunca leas esto. Que no haya sido suficiente con susurrártelo millones de veces al oído o habértelo escrito en mil cartas... Pero quiero que por favor sepas que:
Eres el amor de mi vida.


En el fondo sé que nunca llegarás a quererme como yo a ti.
No sé si es porque no soy ni seré lo suficientemente buena para nadie o que quizás no estemos hechos el uno para el otro.
Mamá dice que nunca me conforme... Que debería ser totalmente correspondida. Créeme que me duele que no me ames de la misma manera... Pero queriéndote, yo me siento bien. Por los menos me siento viva y es lo que más se asemeja a la felicidad.

viernes, 9 de noviembre de 2012

G.

Hacía frío, viento y llovía. Como en cualquier otra noche de otoño en este pequeño pueblecito de Milano. Como dos niños pequeños nos reíamos en las escaleras de un cálido portal. De vez en cuando incluso esquivábamos nuestras propias miradas presos de la inocente vergüenza que nos daba. Ambos sabíamos lo que pasaba; pero no lo que iba a pasar. Al menos yo. Entre risas y pequeñas anécdotas llegó la hora de que te fueses a casa y con la mayor ilusión, me abrazaste para despedirte.
El beso que me diste en la mejilla lentamente se fue deslizando hacia mi temblorosa e intacta boca. Y entonces me hiciste sentir bien. Me hiciste sentir segura.
Me hichiste sentir viva. Esa sonrisa pícara que se nos marcó en el rostro nos delató.
Ya no había vuelta atrás. No íbamos a poder seguir disimulando que nosotros ya no éramos amigos. No simplemente amigos. Y lo decidimos los dos.
Ese día marcó un antes y un después en la historia; en nuestra historia.
Tú y yo estábamos juntos.