miércoles, 22 de abril de 2015

No pretendo escribir poesía ni una bella narración; sino un breve relato de una realidad personal.
A estas alturas lo único que ronda mi cabeza quizás sea lo inexorable del tiempo. Lo absurdo que resuelta que la vida física y material tenga un final.
Que ésto, que no es nada y lo tomamos por todo, sea la antesala de la verdadera Vida, o sea, que sea un sitio de paso.
Un sitio de paso que tú no controlas. Que tú no decides. Que tú a veces no puedes cambiar. 
Una especie de estación en la que te cruzas con todo tipo de personas, todo tipo de decisiones, todo tipo de circunstancias, todo tipo de acontecimientos...
Mejores, peores, buenos, malos, funestos, extraordinarios...
Al fin y al cabo, irremediables. ¿Y para qué? ¿Para qué tanto? ¿No sería más fácil que la vida viniera ya determinada? ¿Total y absolutamente coordinada, planificada, establecida...?
¿Que cierto tipo de decisiones no tuviesen que ser tomadas?

Puede ser que en el fondo ésta sea una egoísta forma de evitar el dolor, los equívocos, el olvido... La condición humana condena al Hombre a desechar y a temer al dolor, tanto físico como espiritual. Los hombres pasamos nuestra existencia rehuyéndolo, porque nos creemos que es imposible encontrar felicidad en él; que sólo un loco o un masoca vería o sentiría placer en el dolor...
No digo que el dolor sea bello ni placentero, pero puede que necesario.
Su existencia nos centra en la infinidad de alternativas que plantea la vida. 


martes, 8 de octubre de 2013

Lo único que recuerdo de esa noche es que mientras tú decidías irte yo sólo podía pensar en lo bello y noble que eras para mí.

lunes, 7 de octubre de 2013

Siempre te he dicho que el Cielo es un lugar en la Tierra contigo.

Algún día seremos felices.


Todo lo que quiero en este mundo es ser una princesa.
Pero no una princesa  fantasiosa de Disney ni una imbécil cursi y malcriada sin sentimientos... Quiero ser una princesa posible y real.
Quiero ser una buena princesa, feliz y buena.
Que reúna todos los valores que una princesa y una dama deban tener. Pero no una princesa cualquiera. Tu princesa.

Puede ser que nunca leas esto. Que no haya sido suficiente con susurrártelo millones de veces al oído o habértelo escrito en mil cartas... Pero quiero que por favor sepas que:
Eres el amor de mi vida.


En el fondo sé que nunca llegarás a quererme como yo a ti.
No sé si es porque no soy ni seré lo suficientemente buena para nadie o que quizás no estemos hechos el uno para el otro.
Mamá dice que nunca me conforme... Que debería ser totalmente correspondida. Créeme que me duele que no me ames de la misma manera... Pero queriéndote, yo me siento bien. Por los menos me siento viva y es lo que más se asemeja a la felicidad.