martes, 6 de noviembre de 2012

De repente.

Y de repente sucede. Vuestros caminos se cruzan de la manera más inesperada y vuestros pulsos se aceleran. La emoción comienza. La ilusión aumenta.
Los miradas danzan al compás de los latidos.
Y de repente sucede. El mayor gesto de inocencia se convierte
en el gesto más puro de amor.
Un simple abrazo te hace sentir como nada. Como nunca.
Unas miradas sinceras son la mayor prueba de confianza y seguridad.
Y esa leve inclinación da paso a ese pequeño gran momento.
Y de repente sucede. Te das cuenta de que te has enamorado.

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